Cambiar para evolucionar. La mayoría de las veces decides cambiar cuando ya estás incómoda. Por lo general, el cambio no es una elección predispuesta, sino una señal de que algo ya te queda pequeño, o no se ajusta a tu realidad/ nivel de evolución.

Cambiar para evolucionar te invita a soltar para ser libre, crecer para madurar, arriesgarte para sentirte viva de nuevo, entonces ¿por qué tanta resistencia al cambio?

Quien cambia rompe las “normas”

A quienes controlan las masas no le gustan los cambios. No les interesa que cambies, que te atrevas a romper la norma o las leyes de la involución. El inconsciente colectivo te envuelve y te mantiene en el trabajo que no te gusta, con la misma pareja por costumbre, en la profesión que escogiste porque era la segura, como zombie a diario. 

Se requiere de una chispa para despertar lo que el alma pide para ser responsablemente libre, y expresarse, experimentar y volver a cambiar tantas veces como desee (para quienes están dentro de la caja serán errores, para otros será locura y para quienes ya han tenido de estas dos especies, será aventura). El cambio no te garantiza la ganancia total de tus expectativas; sin embargo sí te  acerca más a ti, a conocerte y empezar a vivir la naturalidad  de tu ser.

Pareciera que equivocarse solo es una cara de la moneda, la dura, cruel, el sello de la baja autoestima y vergüenza. También la del loco, porque si cambias, se amplía el espectro de posibilidades que también están mal ante los ojos de otros. Eso ya te obliga a mantenerte ahí, incluso tú misma por el esfuerzo realizado, los estudios previos, las etiquetas de “esa soy yo, yo soy así, ya estoy aquí, esto es lo que hay”, eliges seguir pagando el precio de mantenerte infeliz en donde estás.

El cambio trae recompensas

Las veces en que me he atrevido a ir hacia lo que mi esencia quiere han sido gratificantes, motivadoras, evolutivas; opuesto a los momentos en que me he resistido. Más allá de decidir cambiar, me he dado cuenta de que he cambiado. Me he despojado de posturas en las que para poder expresar quién soy, tenía que disfrazarme por miedo, porque no todo el mundo lo aceptaría.

Si supieras observar con la mayor claridad aquellos atascos en los que dejas de fluir, te darías cuenta de que la energía en tu corazón se estanca como moho, y observarías también cómo se bloquean los pensamientos coloridos y creativos por miedo a soltar. Si lo haces, el cambio sería lo primero a lo que te atreverías pero te quedas en la ilusión de los pequeños momentos de gloria y en los apegos, o falsas creencias limitándote avanzar hacia futuro. Esto sucede porque no te sabes contener en la vasija universal, ahí es donde te sostienes, caes, nadas, te sumerges, entras y sales sin correr ningún peligro, pero como no sabes estar en ese estado de totalidad, te quedas en la ilusión o en los recuerdos.

¿Qué decides cambiar hoy internamente para que los resultados que manifiestas afuera se alineen con tu esencia y propósito de vida?

Aquí estoy para escucharte  apoyarte.  

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