Toda mujer tiene derecho al disfrute pleno de su sexualidad; sin embargo, esta libertad en ocasiones es coartada desde una edad temprana

El poder femenino es una fuerza imbatible que muchos admiran y que a la vez causa curiosidad y recelo en otros. Aunque cada vez más personas alzan su voz en defensa de aquellas mujeres que no pueden hacerlo, todavía se ven prácticas en las que impera la inconsciencia y la falta de compasión, como es el caso de la mutilación genital femenina.

En algunos países, muchas niñas son sometidas a este tipo de procedimiento por visiones o razones políticas, religiosas o viejas costumbres. La mutilación o ablación consiste en la resección parcial o total de los genitales, con lo que una niña sin derecho a elegir queda privada de disfrutar plenamente su sexualidad y despojada de parte de su poder. Cabe preguntarse cuál es el temor de aquellas personas que cercenan los derechos de una mujer en potencia de esta manera.

¿Ficción o realidad?

Las historias de la lucha por los derechos de las mujeres han encontrado una reciente difusión en la pantalla chica. Si te has sumado a los seguidores de la serie Handmaid’s Tale (El cuento de la criada), seguramente podrás recordar al controversial personaje de Emily, quien en una particular escena, al despertar, se da cuenta de que fue sometida a una cirugía en su zona genital.

Lo que sucedió con Emily fue una ablación genital o resección del clítoris y sin embargo, resulta curioso que entre algunas jóvenes y adultas quepa la duda sobre lo que le hicieron. Al personaje le explican que podría tener hijos pero también, con un juego de palabras, le aclaran que no experimentaría placer sexual, aunque lo quisiera.

Si no conoces esta historia, el contexto es el de una sociedad patriarcal en su máxima expresión, en la que, ante el fantasma de la esterilidad, las mujeres son obligadas a cumplir con una “función biológica”, fundamentada en un único propósito: tener hijos.

De la vida real

Aunque la “sociedad” de Gilead en Handmaid’s Tale es ficticia, es una representación exagerada del cercenamiento de los derechos de la mujer en la que se elimina su capacidad de opinar y su autoridad en la pareja, entre otros aspectos, puesto que queda sometida a la voluntad de su marido. En la historia no hay placer sexual, ni voluntad de decisión (salvo por June, la protagonista, y por otros personajes involucrados con la “resistencia”), y cualquiera que rompe con los parámetros de dominación, como el personaje de Emily, es castigado o mutilado.

Si bien la serie presenta una visión patriarcal extremista, al llevar esto a la actualidad, el caso no es muy distinto de lo que sucede con las niñas que han sido parte de las estadísticas relacionadas con la ablación a lo largo de la historia.

En cifras

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 140 millones de mujeres han sido víctimas de la mutilación y 3 millones corren el riesgo de ser sometidas a este procedimiento anualmente.

En este grupo, surge un rayo de esperanza en un lugar como Sierra Leona, en el que la práctica ha sido característica (9 de cada 10 mujeres era sometida al procedimiento). Finalmente, parte de la lucha ha dado resultados porque recientemente se erradicó esta tradición.

En defensa de los derechos femeninos

La difusión de los atropellos contra niñas y mujeres ha hecho que personalidades, fundaciones y asociaciones se sumen en la lucha por los derechos femeninos. Y es que no se trata exclusivamente de eliminar este tipo de prácticas, sino de permitir que la mujer exprese todo su poder a través de su propio placer y sexualidad.

Más allá de la libertad que pueda tener una mujer de elegir su trabajo, pareja y el tipo de vida que desea, está el hecho de disfrutar una sexualidad plena y saludable. Una mujer es multiorgásmica, tiene la capacidad de transformar la sexualidad en una práctica sagrada y sublime, lo que la hace tener una cualidad única de su género, que algunos prefieren cercenar desde edades tempranas.

A pesar de tantas historias en las que los derechos femeninos han sido violentados, la lucha de algunas ha logrado que otras hayan salido adelante y airosas ante las circunstancias y hoy en día puedan experimentar el placer al disfrutar de sus cuerpos y del placer sexual en toda su expresión, bien sea solas o acompañadas, sin juicios.

Girl power

Atrás quedaron las mujeres sumisas, sometidas a la voluntad familiar o de sus maridos, hoy por hoy la independencia e inteligencia, sumadas a la sensualidad y al misterio, son parte de la totalidad que envuelve a la mujer moderna, alejada de la vulnerabilidad de sus derechos, que no deja de alzar su voz porque llegue el día en el que cada niña pueda disfrutar de una sexualidad plena en su vida futura.

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