Mindfulness

Atención plena

Estar presente “en el aquí y el ahora”, contrariamente a lo que podría pensarse, es una tarea que requiere soltar el control y simplemente observar lo que sucede

El mindfulness es un término que se hace cada vez más presente en el día a día. Muchos lo mencionan, algunos dicen que lo practican, y otros dudan si es una meditación, una técnica de relajación o la capacidad de controlar de una vez por todas los pensamientos. ¿Sabes de qué se trata? ¿Lo has practicado?

De la espiritualidad a la ciencia

El mindfulness tiene su origen en el budismo y en prácticas de meditación, como la Zen y la Vipassana. La teoría inicial se atribuye a Jon-Kabat Zinn, fundador de la Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad de Massachusetts a finales de 1970. Desde entonces, una gran cantidad de personas ha completado el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), para combatir el dolor crónico, reducir la ansiedad y la depresión. La dinámica se ha extendido por distintas corrientes, que incluyen la psicología positiva.

Pese a su origen, la propuesta está desvinculada de teorías religiosas, el enfoque es científico y se traslada a una filosofía de vida basada en el equilibrio interno y la aceptación.

¿Por qué practicarlo?

Si haces un ejercicio de memoria para recordar lo que hiciste hace dos, o tres días, puede que las imágenes no vengan a tu mente con claridad o tan rápidamente como quisieras. Ahora, tómate un minuto para cerrar tus ojos, respirar y experimentar el momento con todos tus sentidos, escucha los sonidos más cercanos y lejanos, siente el peso de tu cuerpo sobre el asiento y simplemente respira. Te aseguro que luego de esto, en un par de días recordarás el momento con claridad.

¿Te sobra tiempo?

A veces los días pasan y se viven en medio de lo que algunos llaman el “piloto automático”, un estado en el que se toman acciones y se pasa el tiempo sin tomar una mayor conciencia del momento presente.

Tener confianza en que habrá tiempo suficiente para hacer lo que se desea, y luego preguntarse por qué este pareciera acortarse, es un ejemplo típico en el que se muestra cómo la falta de atención hace que se pierdan detalles de la propia vida. ¿Quién rige tus acciones y decisiones, si no estás consciente y presente?

Aquí y ahora

Con el mindfulness, puedes poner en práctica una especie de fitness mental con el que aprendes a vivir cada momento con equilibrio interno y aceptación. El ejercicio es distinto a una meditación guiada, en el que buscas orientar los pensamientos hacia lo positivo, la salud, felicidad o plenitud. Se trata de observarte, respirar y mirar lo que sucede, sin juicios y sin intervenir para cambiar o controlar lo que sucede. ¿Te imaginas cómo sería vivir cada momento sin cuestionarlo y sin buscar cambiarlo de alguna manera? ¿Sabes cuánta energía podrías guardar para utilizarla de manera consciente?

Técnicas de mindfulness

Aunque el objetivo final sea tener mayor calidad de vida y bienestar, este “entrenamiento” mental requiere de algunas dinámicas sencillas, que poco a poco te guiarán hacia ese estado de atención plena, en el que te convertirás en la protagonista de la película de tu vida, como la actriz principal, y no como parte de la audiencia.

  1. Atención a la respiración. Siéntate con la espalda ligeramente separada del respaldo de la silla, esto te ayudará a evitar entrar en un estado de relajación profunda. Cierra tus ojos y simplemente escucha tu respiración, siente cómo el aire fluye y deja pasar los pensamientos, sin controlarlos ni cuestionarlos. Esto puede tomarte de cinco a 10 minutos.
  2. Despierta tus sentidos. Busca alguna actividad sencilla, como cepillarte los dientes o ducharte. Presta atención a cada detalle, desde las cerdas del cepillo, o el color del jabón, hasta cómo se siente cada cerda sobre tus dientes, o el agua que corre por tu cuerpo. Experimenta estas actividades desde otra perspectiva.
  3. Conciencia corporal. Puedes hacerlo sentada, como en la primera actividad, o durante el día a día en cualquier lugar. Si estás sentada con tus ojos cerrados, siente la presión de tus párpados, tu lengua relajada, tu cuerpo sobre el asiento, tus pies o piernas sobre el piso. Si lo haces en otro lugar o momento, simplemente respira (no es necesario que cierres tus ojos) y tómate un minuto para integrarte plenamente con tu cuerpo.
Recommended Posts

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.