Liderazgo personal: motor de la productividad

La motivación guiada por un liderazgo consciente es fundamental para garantizar mejores resultados en los equipos de trabajo

El bienestar en el lugar de trabajo, no solo se relaciona con el salario, los beneficios de la empresa o la carga laboral. Nada motiva más a una persona que sentirse parte de los objetivos y logros de una empresa; esto se logra al conocer el impacto que genera cada una de sus acciones en la organización, y la importancia que tienen sus responsabilidades para alcanzar las metas en el engranaje de un equipo.

El foco está en cada persona

La maquinaria de una organización no funciona de manera aislada. La integración es esencial, tanto en los equipos grandes, como en los pequeños.

No se trata de enfocarse exclusivamente en números, metas y objetivos, sino de alcanzar el mayor potencial personal, en pro del éxito de las metas trazadas. Para esto, la figura del líder es una guía que permite alinear cada una de las realidades y responsabilidades con un fin común.

Liderazgo emocional

No siempre es sencillo reconocer la realidad que está atravesando una persona, o las razones de su motivación o desmotivación. Sin embargo, como miembro de un equipo, su desempeño incide en los demás, en los niveles de productividad, e incluso en el ambiente laboral. Quizás esa persona puede desear cumplir otro rol en el equipo y nadie se lo pregunte. Es por esto que la gerencia o liderazgo, no puede limitarse exclusivamente a delegar y recompensar, o a reprender, de acuerdo a los resultados. Un buen líder conoce a su equipo, camina junto a él y lo impulsa a desarrollar sus ideas y talentos.

Ingredientes del éxito

Aunque no existe una receta para la gestión en los equipos de trabajo, hay algunos aspectos relevantes que pueden mejorar las relaciones y la productividad, sin necesidad de añadir cargas laborales ni horas extras:

  1. Autoliderazgo. En cada eslabón de la cadena, los líderes deben saber gestionar sus propias vidas, tanto en el ámbito personal como laboral, para poder guiar a los demás. Quien no tenga idea de cómo manejar estados emocionales, o se altere al momento de trabajar bajo presión, no podrá apoyar a un equipo para lograrlo.
  2. Motivación. Es algo que también parte desde el liderazgo. Incluso en los momentos de incertidumbre o desafíos, el capitán del barco se queda y muestra su mejor cara. Dar el ejemplo a los demás, no solo al alentarlos con los buenos resultados, sino al lograr que vean cómo su talento aporta a las metas finales, puede motivarlos a desempeñar cada vez un mejor trabajo en equipo.
  3. Relaciones laborales. Los vínculos entre las personas son esenciales para el bienestar laboral. La cercanía de una gerencia que descarta la verticalidad, para conocer e impulsar el desarrollo de su personal, es un factor que garantiza un clima organizacional saludable y a la vez, contribuye con el logro de los objetivos. Promover actividades sociales dentro y fuera de la empresa, es una manera de favorecer la integración entre los equipos, a la vez que fomenta las relaciones entre los departamentos.

Capacitación permanente

Además de mejorar la motivación y relaciones en la empresa, también es importante mantenerse a la vanguardia de nuevas estrategias y procedimientos. Herramientas como el coaching y la PNL con importantes tanto para los líderes como para el equipo de trabajo. Para la capacitación y éxito profesional, hay tres puntos claves:

  1. Actitud mental. Aunque se tengan aptitudes profesionales, formaciones académicas y experiencia, este factor es fundamental para el logro de resultados. Una actitud negativa puede ser una sombra en la proyección de una carrera profesional.
  2. Conocimiento. Todas las herramientas técnicas y académicas que se requieren para la profesión o el cargo que se desempeña.
  3. Experiencia. Además de las empresas en las que se haya trabajado y los cargos ejercidos, tiene que ver con los aprendizajes que se han tenido a lo largo de la carrera profesional.

Rediseño. Ensayo y error

Saber probar, equivocarse y volver a empezar es parte de las estrategias de cambio ante los desafíos. No todo depende del líder, también de la consciencia personal de todos los miembros del equipo. La observación, reflexión e interpretación de las circunstancias permite dejar de culpar a otros, hacer una introspección y con esto, ahorrar tiempo en la resolución de conflictos. ¿Qué se logra con esto?

– Mejores resultados. Aunque el cambio no sea definitivo, se traduce en una mejoría.

– Empoderamiento del personal y responsabilidad de cada uno para fomentar la independencia y seguridad en sí mismos, en pro del engranaje del equipo.
Y en la capacitación. Hay tres puntos claves que son la actitud mental, el conocimiento (la parte técnica) y la experiencia.

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