La gratitud es una práctica que va más allá de una celebración anual. Cada día trae muchas oportunidades para agradecer

Acción de Gracias es un día en el que se hace un stop en las actividades, compromisos y rutinas para sentarse a cenar en la mesa en familia o con los seres queridos y agradecer por las bendiciones del año. Aunque es una celebración tradicional en Estados Unidos y Canadá, vale la pena preguntarse, ¿por qué esperar todo un año para decir “gracias”?

Thanksgiving cotidiano

La gratitud es una práctica reconfortante que eleva la energía y deja una sensación positiva y de bienestar que se extiende al resto de las personas y actividades del día. Cuando se hace genuinamente, desde el corazón, se convierte en un efecto bola de nieve que no solo beneficia a quien da las “gracias”, sino a quien las recibe. Hacerlo ¡no cuesta nada!

¡Gracias, gracias, gracias!

La práctica hace al maestro. Aunque no sea natural o sencillo encontrar razones para practicar la Acción de Gracias, tómate un tiempo para ejercitar esa “habilidad”, ¡es muy sencillo!

  1. Cierra tus ojos y en silencio, toma cinco minutos para percatarte de todo aquello que tienes para agradecer. No des nada por sentado. Tan solo poder sentarse y cerrar los ojos para algunas personas puede ser un milagro. Tu cuerpo, talentos, tener un techo y comida para cada día, son algunas razones sencillas para agradecer.
  2. Observa tu entorno inmediato, bien sea en casa, con tu familia o en tu trabajo. Recuerda aquellos momentos en los que alguien te apoyó cuando lo necesitabas, e incluso, cuando has sido tú quien ha dado alguna muestra de solidaridad. Cada sonrisa o mano amiga, es un motivo para dar “gracias”.
  3. Frente al espejo, bien sea en silencio, o con palabras, comienza por lo más importante, ese agradecimiento interno por todo lo que has alcanzado. No te quedes con nada, la modestia no vale en el ejercicio. Cocinar para ti o tu familia, graduarte, cuidar de tu cuerpo, mantenerte en forma y alcanzar metas, grandes o pequeñas, son también razones para sonreír y llenarte de gratitud.

Acción de Gracias para cada día

¿Quién dijo que el Thanksgiving se celebra solo un día? Con algunas prácticas diarias, puedes hacer de las “gracias” un hábito en cualquier circunstancia.

Diario de Acción de Gracias. Antes de dormir, tómate unos minutos para anotar tres situaciones o momentos que agradezcas de ese día. Esto te ayudará a cultivar pensamientos positivos antes de dormir. Una vez a la semana, al mes, o cuando quieras darte ánimo, revisa tu diario y revive esos momentos.

– Maestros de Thanksgiving. ¿Qué sucede cuando ciertas personas no son de tu agrado? ¿Cómo “agradecer” su presencia, cuando simplemente no puedes tolerarlas? Aunque no lo parezca, esta es una de las mayores oportunidades de crecimiento, si decides tomarla. Cada persona que se presenta en tu camino, en especial cuando más te inquieta o descontrola (sin razón aparente) viene a enseñarte algo, por lo general es un reflejo de algo que está en ti, aunque no lo puedas mirar fácilmente. Dar las “gracias”, sin duda hará el proceso más sencillo.

Inversión positiva. Ante una situación incómoda, una vez que pase la emoción, o la sensación de malestar inicial, pregúntate para qué llegó y qué vino a enseñarte. Agradecer lo que sucede, aunque no entiendas muy bien su propósito, te ayudará a liberarte de cargas y a entender la oportunidad de aprendizaje específica que te brinda esa situación. Ten paciencia, porque esto no es algo que viene de la noche a la mañana. Sin embargo, lograrlo es liberador.

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