Mantener vínculos y relaciones saludables, especialmente en el entorno inmediato, es clave para el bienestar y la prevención de enfermedades como el cáncer de mama

El cáncer de mama es una condición que afecta a 1 de cada ocho mujeres alrededor del mundo. Aunque su origen depende de muchos factores, para nadie es un secreto que las relaciones tóxicas o los conflictos no resueltos, afectan la salud. La prevención es clave, y no solo se trata de mantener una buena alimentación, hidratación y actividad física, también se basa en establecer, sanar y sostener vínculos con el entorno inmediato y en distintos ámbitos.

Bye, bye, ego

Tómate unos segundos para pensar en qué situaciones te has visto dominada por el ego y se han fracturado relaciones, por no perdonar, o sencillamente por temor a mostrarte vulnerable. Aunque en algunos casos puede ser útil y hasta funcional alejarte de algunas personas, en especial cuando no se trata de tu entorno inmediato, en otros (cuando las situaciones se presentan con tu familia, pareja o hijos), no puedes salir huyendo, o simplemente limitar la comunicación con ellos. ¿Cómo te manejas en tus relaciones?

¿Prefieres callar?

 A veces, para evadir o limitar los conflictos, una estrategia sencilla y muy utilizada es ignorarlos, bien sea para no ser juzgada, o simplemente para mantener una buena imagen ante los demás. Aunque no lo creas, esto también es una muestra del ego dominante, un ego que te hace creer que puedes solventar todo, a costa de ti, y de lo que piensas. ¿Acaso crees que esto es parte de la receta del bienestar? Sanar tus relaciones, aclarar los malentendidos cuando es necesario y establecer claramente las reglas del juego, son herramientas que también contribuyen con una buena salud y previenen cualquier tipo de enfermedades, incluyendo al cáncer de mama.

Relaciones saludables

Establecer límites, comunicar claramente tus deseos y generar las conversaciones que te permitan dejar de lado las expectativas para conectar con la mejor versión de ti y de otros, son pasos que te llevarán a mantener relaciones auténticas, fundamentales para tu salud integral.

Reglas claras. Con una conversación sencilla, delimita hasta dónde tienes espacio en la vida de la otra persona, y viceversa. Aunque sea tu pareja, tu hijo, o incluso tus padres, es importante establecer los límites necesarios. En esto se basa el respeto.

Comunicación. Es uno de los pilares de los vínculos con los demás, tanto para expresar lo positivo como aquello que sea necesario mejorar. Expresa lo que piensas y deseas, y escucha a los otros, aunque no te guste lo que te digan.

Gratitud. ¿Cada cuánto tiempo agradeces a tus seres queridos por estar a tu lado y por los momentos compartidos? Expresa el amor, lo bueno y lo no tan bueno, todo es parte del equilibrio emocional, mental y también físico, claves en el cuidado de la salud.
Apoyo mutuo. Soltar el control, pedir ayuda cuando la requieres y dejar de lado tus propios intereses para ayudar a tus seres queridos, también te abrirá el corazón a nuevas experiencias con quienes te rodean.

Permitir que fluyan las emociones no solo te brindará tranquilidad mental, emocional y espiritual, también te ayudará a equilibrar tu bienestar en todos los ámbitos, incluyendo a cada una de tus células.

Amor propio desde los hábitos

Recuerda que no solo se trata de estar bien con los demás, sino de mantener tu equilibrio interno. Tus prácticas y hábitos son la mayor muestra de amor propio, fluidez y apertura al bienestar.

Beber agua. Dos litros es la cantidad idónea para la regeneración de tu organismo, equilibrio mental y emocional. Beberlos es una muestra de respeto por ti misma y por tu salud. Combina esto con una alimentación balanceada y conviértelo en un hábito de vida.

Hacer ejercicio. Mezclar el trabajo cardiovascular con el anaeróbico te fortalecerá y te ayudará a drenar toxinas físicas, mentales y emocionales. Si además lo haces al aire libre, podrás disfrutar de la naturaleza y recargar tus energías con aire puro y con la luz del sol.

Respirar. La meditación, la respiración consciente y los ejercicios de mindfulness, con cada inhalación y exhalación te llevarán a llenarte de lo positivo y a desechar todo aquello que no necesitas.

¿De dónde viene el cáncer de mama?

Según Louise Hay, el origen del cáncer y de los quistes o bultos en las mamas, proviene de arrastrar cargas y del rechazo a la condición femenina, entre otros aspectos.

Cáncer. Es una herida profunda, un resentimiento que se arrastra. Alguien a quien carcome un dolor o un secreto profundo. Puede relacionarse con una carga de odios, o la creencia de que todo es inútil.

La afirmación que recomienda Louise Hay en este contexto es “Perdono con amor y me desprendo de todo el pasado. Elijo llevar mi mundo de júbilo. Me amo y me apruebo”.

Los pechos, por su parte, representan la maternidad y ternura. Cuando hay bultos, quistes o hipersensibilidad, se vinculan con la exageración de la actitud maternal, sobreprotección, actitudes despóticas o retiro del alimento.

La afirmación que aplica en estos casos es “Soy libre de ser yo misma y dejo a los demás en libertad de ser quien son. No hay peligro en que cada uno de nosotros crezca”.

Aunque se sanen las relaciones y se trabaje el amor propio, la prevención va incluso más allá de un autoexamen. ¡Tócate! No solo al palpar tus mamas, hazlo también al reconocer y sanar las heridas internas.

 

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