¡La culpa es de Cupido!

San Valentín está aquí, y en vez de celebrar el amor este año, tal vez piensas que lo mejor que puedes hacer es romper relaciones con Cupido

Si un día volteas y te encuentras a Cupido, ¿qué le dirías? ¿Le darías las gracias por tus buenos amores y le reclamarías por las desilusiones? ¿Qué le pedirías?

 

Cupido o Eros, el portador de ese flechazo mágico que te ha pinchado una y otra vez, no es el responsable de tu felicidad ni el culpable de tus desamores. Ese “ángel del amor” solo es un intermediario para llevarte a una nueva aventura, sí, aventura, porque más allá de las mariposas en el estómago, la montaña rusa emocional o el corazón estrujado cuando sientes que te lo «rompen», una relación de pareja es una aventura que se cultiva y transforma día tras día. ¿El resultado? No siempre es «pasar el resto de tu vida con tu alma gemela», como algunos esperan, más bien es vivir aprendizajes, experiencias, retos y alegrías en compañía, y aunque Cupido pueda influir en el encuentro inicial, una vez que el flechazo llega a su destino, su misión está cumplida…el resto queda bajo tu responsabilidad.

 

Ilusiones “rotas”

¿Cuántas veces te has fijado en alguien que al final no ha cumplido tus expectativas? Probablemente perdiste la cuenta. Tal vez fue amor a primera vista o simplemente una relación de larga data que tomó otro rumbo. ¿Cuánto de lo que imaginaste no se dio?

¿Qué tan presente estuviste en tu relación? ¿Viviste cada momento con todos tus sentidos, o te dedicaste a soñar con lo que querías que sucediera?

Las desilusiones no son responsabilidad de Cupido, ni siquiera de tu pareja. ¿Te atreverás a ver la realidad y a vivirla a partir de ahora? ¡Hazte cargo!

 

Dulce rutina

Quizás las falsas ilusiones no son un issue para ti. Sin embargo, has tenido relaciones en las que te has atado a la rutina, a un día a día repetitivo y predecible. En algún momento, sin darte cuenta, lo que parecía ser un pozo sin fondo se desbordó, te aburriste y terminaste la relación (con drama, mucho drama).

Aunque muchas veces en estos casos se culpa al otro, por la falta de detalles, de creatividad o hasta de amor, si miras en retrospectiva quizás te des cuenta de que elegiste mantenerte en el mismo lugar, bien sea para permanecer en la zona de confort, tener el control o por el miedo a la soledad. ¿Cómo podrías cambiar esto a partir de ahora?

 

Daddy issues

Es un escenario más común de lo que parece. Las situaciones no resueltas de las hijas con sus padres a veces llevan a relaciones de pareja que no son sanas ni provechosas. Y allí, aunque se pueda culpar a Cupido de flecharte por alguien que te lleva varios años o que tiene características similares a tu padre (o quizás lo contrario, que se parece a la visión idealizada que tienes de un padre), la realidad es que esas relaciones se construyen sobre la base de carencias.

¿Cuántas veces te sentiste empoderada o te subió el autoestima estar con alguien mayor que tú, con más sabiduría y experiencia? La realidad es que ese aparente “flechazo”, cuando se da desde eso que hace falta sanar con el padre, por lo general no trae buenos resultados.

Si esto te ha sucedido, revisa lo que queda por sanar con tu padre o las figuras masculinas cercanas, así no tendrás que repetir el patrón una y otra vez en tus relaciones de pareja. ¡No culpes a Cupido!

 

Relaciones “abiertas”

El enganche o química inicial por lo general depende más de la química hormonal que de la flecha del amor. Es así como muchos se habitúan a esa fascinación del principio y cuando se va, se aburren y deciden buscar en otro lugar lo que no encuentran con su pareja. Hay relaciones en las que esto es normal, todo dependerá del consenso y la honestidad con los que se maneje la pareja. Sin embargo, ¿es realmente eso lo que se busca cuando se decide iniciar una relación con alguien? Solo tú tienes esa respuesta.

 

Todo por mantener el statu quo

A veces la química se va o nunca existió, la intimidad es un mito y las parejas permanecen juntas por mucho tiempo, a veces hasta para toda la vida. Sin embargo, ¿que las lleva a mantenerse? La zona de confort, la comodidad de estar en territorio conocido con una persona de confianza, o simplemente la pertenencia como pareja en un espacio de la sociedad en el que pareciera que no se mantendrán solteros, lleva a algunos a quedarse en relaciones de pareja fraternales, en las que la amistad o simplemente la costumbre son los pilares. En esos casos, Cupido no pareciera ser ni siquiera un personaje referencial, tal vez ni siquiera estuvo en el encuentro inicial, así que no se vale mencionarlo. Ahora, si este es tu caso, ¿es el tipo de relación que deseas vivir y alimentar?

 

No strings attached!

En algunos casos la flecha de Cupido pareciera adentrarse más allá del corazón, en ambos casos se da una atracción intensa e irresistible que lleva directamente, sin mayores análisis ni proyecciones al sexo como vía de conexión, manipulación, enganche y disfrute. Puede que las relaciones se formalicen o no, sin embargo, la sexualidad es lo que une a las parejas. Aquí valdría la pena revisar si es solo sexo o también intimidad, emociones, lealtad, porque si no, por más emocionante e intensa que sea la aventura, en cualquier momento la fascinación se pierde y se agotan los encuentros. Quien no haya pasado por una relación netamente sexual, se pierde de grandes placeres; sin embargo, esa flecha tiene el único propósito de vivir la experiencia, no de mantenerla en el tiempo. Si ya has pasado por esto, sabrás si lo quieres volver a vivir; si no, pregúntate si es lo que deseas y para qué quieres vivir una relación de esa naturaleza.

 

De la mano con Cupido

Sea cual sea tu caso, bien sea que hayas pasado por alguno de esos, varios o por alguna otra experiencia, cada flechazo de Cupido te dio alegrías, tristezas, emociones encontradas y la posibilidad de compartir tu camino con alguien más. Quizás no obtuviste exactamente los resultados que esperabas en cada caso; sin embargo, si pudieras retroceder el tiempo, ¿preferirías no haber disfrutado esas experiencias?

Cupido no es el único responsable de tus elecciones y del resultado en tus relaciones. Tu eres la única capaz de ganar consciencia y de transformar las sombras en luz en tus vínculos de pareja. Para esto, pregúntate:

  1. ¿Cuál es tu relación ideal? Define lo que sería para ti.
  2. ¿Cómo sería tu pareja perfecta?
  3. ¿Qué estás dispuesta a cambiar para transformarte en una pareja “ideal”?

Si trabajas de la mano con Cupido en la creación del camino a la relación que deseas atraer, será más fácil que te reconcilies con él. Mantente fiel a tus principios, valores, y a la ideal exacta de lo que deseas para tu vida. Complacer a otros o encajar en los cánones sociales, no te va a llevar muy lejos.

Si reflexionas un poco, verás que Cupido es solo una representación interna de que aquello que eliges atraer para sanar y evolucionar. Deja el miedo atrás y afronta cada aventura con la frente en alto y el corazón abierto, ¡adelante!

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