Algunos aman desinteresadamente, mientras que otros entregan amores condicionados. Y tú… ¿Cómo manejas tus relaciones?

La definición y experiencias relacionadas con el amor son tan amplias como el firmamento. ¿Quién dice que hay una sola manera correcta de amar o relacionarse? Cuando el sentimiento nace, es capaz de invadir todos los sentidos; de hecho, una vez que llega, cualquier teoría sobre la materia puede quedar‎ olvidada en el mundo de las ideas.

¿Cuál es tu forma de amar? ¿Amas lo que reflejas?

¿Alguna vez te has entregado a una relación hasta el punto de perderte? Al inicio de una relación amorosa, la emoción despierta sensaciones y “certezas” que pueden nublar la ‎razón de ambas partes, o ser parte de proyecciones inconscientes que se hacen hacia la otra persona.

En una relación, ambas partes se atraen por lo positivo y lo negativo, de acuerdo con las personalidades, experiencias y aprendizajes personales. Hay dos polaridades; puede ser sencillo perderse en el otro y exigirle inconscientemente que llene espacios y carencias, o bien, simplemente fortalecerse y desarrollarse junto a la otra persona. Todo dependerá de la seguridad, amor propio y claridad en las metas y objetivos personales.

 

¿Qué buscas en una relación de pareja?

Sin importar si has tenido muchas o pocas relaciones, ¿te has detenido a pensar cómo proyectas el amor? ¿Cuál es tu objetivo al tener una pareja? En este punto, hay algunos lugares comunes.

– Formar una familia. Si este es tu objetivo, no sorprendería que veas a cualquier prospecto como el posible padre de tus hijos. Y aunque sea así, ¿cómo podrías saber desde un principio que un recién conocido es la persona con la que quieres compartir la vida? Recuerda que el amor no sólo se siente, también se construye.

Pasar el tiempo. A veces la soledad invade y llega la tentación de buscar un poco de compañía. Sin embargo, ¿realmente requieres una relación de pareja para estar acompañada? Tal vez la otra parte busque un compromiso y si es así, nada bueno podría resultar de la “unión”. Toma en cuenta que la comunicación entre ambas partes sobre lo que desean de la relación, es clave.

Diversión. El aburrimiento o cansancio también lleva a buscar entretenimiento, y a veces, esto llega a través de otra persona. Al igual que en el punto anterior, ¿realmente requieres estar en pareja para divertirte? ¿Es la diversión tu concepto de amor?

Pasión. Si no estás consciente de tu propio poder a través de tu sensualidad y sexualidad, probablemente solo podrás despertarlas ante otra persona. Aunque esto puede ser válido (nada está escrito en piedra), lo más importante es que ambos estén conscientes y alineados con la idea de invertir tiempo y energía en una relación netamente sexual. Piensa y recuerda que despertar la pasión, no necesariamente te llevará a formar una familia. La congruencia es clave para obtener lo que realmente deseas. 

Ingredientes para cada forma de amar

‎Sentir y entregarse a la experiencia y al arte de amar no es un pecado, mientras existan acuerdos claros entre ambas partes. Las emociones son como cristales, y aunque haya entrada o espacio para la improvisación, lo mejor es cuidarlas y respetarlas.

En el amor, hay tres ingredientes esenciales.

Interés. La atracción, admiración y valoración de la otra persona.

Pasión. La fuerza y la llama que lleva a la conexión física, que puede complementarse con la intelectual y espiritual.

Compromiso. Los acuerdos a los que se llegan para mantener la experiencia y el vínculo, aunque no necesariamente la relación llegue a un noviazgo o matrimonio.

Cada relación es única y dependerá de ambas partes definir cuál será el alcance y cuál de estos ingredientes agregar. Algunas parejas se desviven y pierden en el vértice de la pasión y no llegan a tener un mayor compromiso, mientras que otras se respetan, aman y valoran y sin embargo, no tienen una conexión real en la intimidad.

¿Cómo han sido tus experiencias y qué quieres atraer y proyectar en este momento en tus relaciones de pareja? Saber esto será fundamental para los vínculos que atraigas y mantengas a partir de ahora.

‎Proyéctate desde tu primer amor

¿Te casarías contigo? ¿Estás enamorada de ti? Si no es así, ¿cómo esperas despertar el interés de alguien? Aunque esta no sea una idea o concepto nuevo, si no llevas un rumbo y dirección con respecto objetivos, incluyendo los de tus relaciones de pareja, no puedes esperar que sea la otra persona la que lleve el ritmo o la batuta.

La danza del amor es a dos, la pasión está en ti, el compromiso es contigo y no necesitas de alguien más para demostrarlo. Cuando tienes esto claro e integrado en tu consciencia, no será tan sencillo que te pierdas ante un nuevo amor y una relación. Si bien la fascinación y descontrol inicial son parte de la dinámica, siempre podrás volver a ti y a tu centro mientras estés en paz contigo, independientemente de si tienes pareja o no. ¡Enamórate!…Y comienza‎ por ti, porque así, al fortalecer tu forma de amar, disfrutarás de compartirte con el otro.

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