Disfrutar cada comida que haces con tus cinco sentidos hará que tengas una experiencia plena cada vez que los consumes

Comer es un placer para muchos, mientras que para otros puede ser una tortura vivir contando las calorías o planificar un menú saludable en el que sacrifican sus alimentos favoritos. El reto es aún mayor al salir de casa y cambiar las rutinas, bien sea por un viaje de trabajo, placer o simplemente por un cambio total de rutina, como una mudanza de ciudad, o hasta de país. ¿Estás consciente de lo que comes? ¿Disfrutas cada bocado?

 

Alimentación consciente

La alimentación es el combustible esencial para la vida. No solo te llena o te resta energía y nutrientes, también te aporta vitalidad, salud y bienestar. Cuidar lo que comes, disfrutar y mejorar la experiencia cada vez que lo haces, puede convertirse en una rutina placentera que con seguridad mantendrás por el resto de tu vida. Bien sea que decidas hacerlo para disfrutar más en tu cotidianidad, o para experimentar plenamente cada bocado en un viaje, por un cambio de rutina o luego de una mudanza, vale la pena que conozcas y disfrutes los beneficios del mindfulness eating.

 

¿Disfrutas tus comidas?

¿Cuántas veces has tomado consciencia de que estás comiendo en piloto automático? ¿Te ha sucedido? Muchas veces, bien sea por el agitado ritmo de vida, las responsabilidades o la falta de organización, no es tan sencillo tomarse unos minutos para degustar todo aquello que consumes. Y lo cierto es que comer es una actividad que no podrás evitar ni eliminar de tu rutina diaria. Entonces, ¿por qué no hacerla placentera?

 

¿Comes en “modo mindfulness”?

– Tómate unos minutos para hacer un recuento de todo lo que has consumido en las últimas 24 horas.

– Concéntrate y recuerda con quién estabas, en qué pensabas, cuánto tiempo te tomaste para seleccionar lo que comerías, disfrutar cada bocado y hacer la digestión.

– Pregúntate si las experiencias fueron placenteras, si las disfrutaste o simplemente estuviste mirando el celular sin prestar atención a cada uno de esos momentos que formaron parte de un día de tu vida.

– Revisa en qué horarios, con qué personas, con cuáles alimentos y en dónde disfrutaste más cada experiencia y qué podrías cambiar de aquellos momentos en los cuales no estuviste atenta y presente, con tus cinco sentidos activos.

 

Comer es un placer

¡Lo es! No es un castigo, ni una dieta permanente, ni un escape de las emociones o el deseo de comer todo lo que encuentras en un nuevo lugar o país. La autoregulación en este aspecto es clave, combinada con el disfrute. De nada vale que vivas contando las calorías que consumes o la cantidad de líquido, azúcar, carbohidratos y proteínas en tu dieta diaria si no vas a disfrutar las experiencia. ¡Escucha a tu cuerpo! Si lo haces atentamente, con seguridad podrás saber qué consumir, cuándo y en qué momento detenerte aunque tengas el helado más delicioso de varias capas frente a ti.

Cuando te privas de consumir aquello que deseas, a veces la culpa o los deseos de haber comido lo que querías te lleva a buscar compensar con comida carencias emocionales o de cualquier tipo. Es por esto que mantener con una relación sana con tus comidas es esencial.

 

Reglas de oro para el mindfulness eating

Aunque no lo creas, puedes adelgazar cuando comes conscientemente, aunque incluyas en tu dieta aquellas comidas que se considerar cheatmeals, ¿cómo? La clave está en equilibrar lo que consumes, en convencerte de darle lo mejor a tu cuerpo, para llenarte de bienestar y nutrir también tu alma, y en mantener la atención plena en todo momento. No hay una receta única para comer conscientemente, sin embargo, sí hay algunas recomendaciones sencillas para alimentarse mejor y convertir esos momentos y espacios en un disfrute sostenible en el tiempo.

– Antes de comer, libérate de cualquier pensamiento o sensación que te reste atención y concentración, bien sea algo físico, mental o emocional. Sea lo que sea, comprométete a disfrutar de ese momento.

– Agradece. Bien sea en voz alta o no, tómate un breve espacio para agradecer a toda la cadena que llevó esos alimentos, desde las cosechas hasta tu plato.

– Si tienes la posibilidad de elegir en un menú, busca algo que no hayas consumido antes para disfrutar plenamente de una nueva experiencia (se vale solicitar recomendaciones).

– Disfruta de los colores, aromas, sabores y textura de los alimentos cuando los consumes, tómate el tiempo necesario para aprovechar cada bocado. Si estás fuera de casa, en otra ciudad o país y son platos nuevos para ti, pregunta en la medida de lo posible cómo los prepararon; será una buena oportunidad para obtener nuevas recetas.

– Si estás acompañada, en vez de revisar tu celular o conversar sobre la problemática diaria, aprovecha para fortalecer tus relaciones con las personas que te rodean, bien sean del entorno laboral, familiar o simplemente encuentros circunstanciales.

– Cuando estés satisfecha, deja de comer. Una vez más, agradece la experiencia y tómate el tiempo para hacer sobremesa, aunque sean algunos minutos para pasar de esta grata experiencia al resto de tus rutinas.

– Aunque hagas una merienda breve, puedes hacer un mix de estos pasos para que sea igualmente placentera y consciente.

 

Mindfulness como estilo de vida

Aunque existen diversas técnicas y recomendaciones para el mindfulness eating, puedes apropiarte de cada una de ellas y crear tu experiencia personal, lo importante es que te asegures de que tenga algunos ingredientes básicos: que te aporte bienestar, placer y la posibilidad de mantener la atención plena con tus cinco sentidos. Go ahead!

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