Para muchas mujeres, salir de compras es un placer, e incluso hasta una “terapia”. ¿Cómo te manejas cuando vas “de shopping”?

Si tienes un tiempo a la espera de las rebajas del Black Friday para salir de compras, ¡bienvenida al club! Y es que a la mayoría de nosotras las mujeres nos encanta comprar. Quizás es algo que viene en nuestro ADN antiguo, de ese periodo en que el hombre iba de caza y la mujer “recolectaba en la aldea”. Y aunque sea así, ¿te has visto inmersa en casa, en medio de un montón de objetos y prendas que realmente no utilizas ni necesitas?

 

¿Eres compradora compulsiva?

A veces, pareciera que el acto de comprar nos hace sentir más seguras, por lo que acumulamos objetos, ropa o accesorios sin darnos cuenta de que al final, tenerlos no va a suplir la verdadera carencia. ¿No te has puesto a pensar cuánto tiempo te dura esa seguridad o felicidad al llegar a casa con tus bolsas llenas de compras? Y aunque “by the way”, la emoción parece incontenible, al final pareciera que no es equivalente a la cantidad de piezas compradas. Y no solo eso, a mí me pasaba que la primera vez que me ponía mis zapatos nuevos, cartera o vestido estaba feliz, y esa felicidad iba disminuyendo a medida que me los volvía a poner. Tan solo 15 días más tarde terminaban como “una camisa más, una cartera más”. La carencia por querer llenarme de nuevo, volvía. ¿Cuántas veces has sentido que las compras que tanto te “llenan”, al final te dejan un vacío, y hasta un sinsabor?

 

Tu mejor inversión

Cuando dejas de enfocarte en llenar carencias, o en evadir la realidad al ir de tiendas, sin una visión consciente de lo que deseas lograr con cada inversión, comienzas a encontrar el verdadero valor en cada una de tus compras. En mi caso,

después de buscar llenar carencias al comprar, me fui al extremo. Por muchos años decidí invertir en mí, en mi crecimiento personal, en estudios, experiencias y vivencias que terminarían llenándome mucho más que una camisa de moda. El desarrollo personal y sus beneficios son una inversión que se mantiene en el tiempo, y la satisfacción que brinda no desaparece fácilmente. Pero esta no es la única opción para invertir en ti. Uno de los atributos de nosotras las mujeres es la belleza, y un cambio de look, o de atuendo, siempre refuerza nuestra autoestima. Sin embargo, el error está en descuidar o sobrevaluar la apariencia externa, sin invertir en tu interior. La clave está en invertir en tu autoestima, en tu espíritu e imagen personal con equilibrio. 

 

¿Cómo comprar en Black Friday?

No se trata de que dejes de comprar, porque nunca está de más aprovechar las rebajas y sus beneficios. Encuentra la diferencia entre necesitar y querer. Nosotras las mujeres cuando vamos de compras mezclamos muchas emociones, o justificamos todo lo que queremos comprar. Decimos, por ejemplo “es que “necesito” esos zapatos”, y  esa necesidad tiene un peso de llenar un vacío con cualquier excusa, a diferencia de simplemente querer un par de zapatos más. El punto está en salir de la necesidad y de observar ese “querer”, para que la compra sea placentera y no se haga por llenar vacíos.

Este Black Friday, toma conciencia del proceso para que obtengas el mejor resultado y la satisfacción no desaparezca rápidamente. Prueba con algunos tips para hacer de tus compras un momento consciente.

Visualiza lo que vas a comprar. Haz una lista, tal como la del supermercado de todo lo que realmente necesitas. ¿Qué quieres comprar y para qué? Una vez que estés en las tiendas, apégate a ella y mantén en mente lo que realmente requieres para evitar distracciones.  

– Si dudas, descártalo. Si no estás segura de comprar la prenda por su color, textura, o la sensación que te da al tener la pieza en tus manos, descártala. No compres, solo por comprar. Es preferible que inviertas ese dinero en ti, en tu crecimiento, o en tratamiento de belleza para tu piel que te traerá mejores resultados.

– Determina el uso de lo que compras. Revisa para qué vas a utilizar lo que compras, en qué ocasiones y con qué combinarlo. Visualízate con la ropa, o los zapatos. Si es necesario que compres alguna pieza adicional para poder llevarlos, piénsalo mejor.  

– Apégate a tu talla. Si la pieza es muy grande, o muy pequeña y es necesario hacer ajustes para poder utilizarla, puede que pase mucho tiempo en tu armario antes de arreglarla. Incluso, si quieres hacer algún ajuste en el diseño, piénsalo mejor. ¿Realmente es una compra que vas a disfrutar, o una tarea más pendiente una vez que llegues a casa?

– Recorrer toda la tienda antes de probarte algo. Llega temprano y tómate el tiempo de ver todo lo que esté disponible. Tener la pieza en tus manos también te ayudará a saber si te gusta, de acuerdo con su feeling. La idea es mezclar esa sensación de felicidad instantánea que da deslizar las tarjetas, con la practicidad y el beneficio real que te brinda la compra.

– Descarta con consciencia. Una vez que regreses a tu casa, saca dos prendas que no uses, esas que realmente no te dan felicidad y regálalas, o dónalas. De esa manera, abrirás espacios para objetos que has comprado conscientemente.

¡Es muy sencillo! Cambia la perspectiva y verás que la felicidad que sientes con cada compra o inversión en tu desarrollo, o en tu apariencia externa, será más duradera.  

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