Si le das muchas vueltas a una misma idea para expresarla claramente, o repites varias veces algo para hacerte entender, vale la pena que practiques la comunicación asertiva

¿Puedes rebobinar las veces que te quedaste pensando cómo hubieses dicho las cosas, en ese justo momento para que el otro te entendiera?, o ¿en cuántas oportunidades has tenido que repetir una instrucción para que quede clara? Muchas personas afirman haber entendido algo, cuando en verdad no es así, y esto es parte del día a día en los encuentros con jefes, parejas, hijos, amigos…en fin, en todo tipo de relaciones.

Asertividad en las relaciones interpersonales

Ser asertivo marca la diferencia entre dar vueltas a una idea para comunicarla, o expresarla puntualmente. Hacer un reclamo a un roommate por el desorden constante, poner límites sanos con la pareja o solicitar un aumento de sueldo, son situaciones sencillas en las que muchas veces se tiene más de una conversación para dar con las palabras correctas y persuadir al otro, ¿te ha pasado?

Es común que por evitar incomodidades, temor al juicio o al rechazo, se evite encarar alguna situación determinada. Sin embargo, ¿qué es lo peor que podría pasar si comunicas exactamente lo que piensas o requieres? Mantener diálogos francos, fluidos y honestos, te ayuda a generar empatía con otros y a lograr que cada conversación tenga como resultado un ganar-ganar, en vez de malentendidos innecesarios.

Ingredientes de la comunicación asertiva

¿Cuánto tiempo y energía ahorrarías al simplificar tus conversaciones? El manejo adecuado del lenguaje, la autorregulación y el autoconocimiento, serán claves para transmitir tus propuestas, iniciativas, intenciones, posturas, creencias y sentimientos, sin dudas, culpas ni medias tintas, con mejores resultados que los que has tenido hasta este momento. Hacerlo es una muestra de madurez y respeto, tanto por ti misma como por los demás. Lograrlo, traerá un sinfín de beneficios en tu día a día.

– Más que convencer al otro y llevarlo a pensar igual que tú, podrás intercambiar ideas para llegar a un acuerdo o una conclusión clara y contundente, aunque no sea la más satisfactoria para ambos.

– ¿Cómo lo verás en tu vida? No seguirás en un trabajo si estás inconforme con el sueldo o la dinámica laboral, sabrás comunicar a tu pareja, amigos o familia cuando requieras espacios para ti y además, muchas otras situaciones se resolverán “como por arte de magia”.

¿Eres asertiva contigo misma?

A veces ni siquiera sabes por qué te incomoda que alguien te comente que eres desordenada o callada; sin embargo, ¡te hierve la sangre cuando lo hacen! ¿Te has preguntado por qué?

Para comunicarte eficazmente con otros, el autoconocimiento es fundamental. Quizás eres muy explosiva cuando alguien te hace un señalamiento, o por el contrario, tomas una actitud sumisa y te quedas callada cuando algo te molesta. Si no estás a gusto contigo y no te conoces, será un mayor desafío generar empatía y hacer valer tus opiniones con madurez, responsabilidad y sin dudas o sentimientos de culpa.

Comunícate con la mejor versión de ti

No es necesario esperar a dictar un taller o ponencia para revisar cómo manejas el lenguaje, porque cada conversación que mantengas es una oportunidad para comunicar claramente lo que deseas, escuchar la opinión del otro con respeto y sin juicios, persuadirlo si es necesario y respetar su visión o punto de vista cuando sea distinto al tuyo para llegar a un acuerdo.

Comienza por trabajar en tu mundo interno para saber qué expresarás a los otros. Conócete, negocia contigo misma, revisa qué te dices, cómo te juzgas y qué cara muestras a otros, si es una vulnerable o por el contrario, una soberbia. El punto está en encontrar el equilibrio y generar conversaciones claras, transparentes y desde tu esencia sin desbocarte en un mar de emociones, ¡es más sencillo de lo que parece!

 

 

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