¿Cómo enfrentas los cambios?

 Cuando todo está en calma, puede ser sencillo mantener el equilibrio; sin embargo, ¿qué sucede cuando las circunstancias cambian inesperadamente?

 La adaptabilidad a los cambios es una cualidad que no surge de la noche a la mañana; de hecho, va modificándose y madurando con el paso de los años y de acuerdo a las circunstancias que se presenten. No existe una receta sencilla para adaptarse a los cambios; de hecho, puede que se requieran pasos o estrategias distintas, dependiendo de las situaciones que se presenten, las personas involucradas y el entorno.

 

Adaptabilidad como estilo de vida

Cuando se toma conciencia de que no es posible tener control sobre las circunstancias que se presentan, ni de crear un manual con varios volúmenes de estrategias para afrontar cualquier cambio que se presente, puede surgir la pregunta o el deseo de prepararse internamente, de tener sabiduría y fortaleza para llevar de la mejor manera posible los vaivenes y altibajos que se presentan en el día a día. ¿Cómo lograrlo?

  1. Vencer la resistencia

Cualquier cambio, aunque sea grande o pequeño, supone una resistencia, en especial cuando se trata de alguna incomodidad o adversidad. En este caso, aunque es importante experimentar el sentimiento de rechazo inicial, la clave estará en saber que la situación es impermanente. Está en cada persona lamentarse y anclarse al rechazo que le produce, o entender que independientemente de que sea incómodo, es algo que se va superar. El tiempo que cada persona decida tomarse para aceptar y afrontar la situación es una decisión personal.

  1. Aceptación

Una vez que se supera o se decide avanzar en el proceso de cambio, la actitud con la que se tome lo sucedido es clave para trazar un nuevo camino y decidir los pasos a seguir. Por esto, lo más sano y útil es aceptar las circunstancias con todos los sentimientos que involucren y tomar la fuerza necesaria para ajustarse al nuevo escenario. La adaptabilidad también implica tener la mejor actitud para utilizar las herramientas apropiadas en pro del cambio.

  1. Aquí y ahora

Aunque parezca algo obvio, en estas situaciones es bueno entender que nada de lo que se haga va a modificar el pasado. Hasta los momentos no se ha descubierto la manera de regresar el tiempo y cambiar las circunstancias. Tampoco el hecho de preocuparse, anticiparse o tener ansiedad con respecto al futuro ayudará a que todo resulte exactamente como se desea. Depende de cada persona tomar lo mejor de su presente, hacer las historias a un lado y avanzar dando lo mejor de sí misma para trazar y construir peldaño a peldaño el futuro que desea.

  1. Autoexigencia

No es suficiente “hacer lo que se pueda” o simplemente ir paso a paso, cuando se sabe que se puede hacer, entregar o actuar más. Si se tienen las herramientas, vale la pena hacer lo que sea necesario para adaptarse a la situación que se presentó de la mejor manera y muy especialmente, extraer algo bueno de ese proceso, bien sea en lo personal o incluso para otras personas. Nada se presenta por casualidad ni como algo aislado; todo lo que sucede tiene una razón de ser y una vez que se supera, queda la responsabilidad de enseñar y apoyar a otras personas para que alcancen su bienestar.

 ¿Y cuando los cambios son de otros?

Cuando otras personas enfrentan cambios o desafíos, en ocasiones existe la tendencia a buscar la manera de ayudarlos, aliviarles las incomodidades y hasta acompañarlos en el proceso paso a paso. Sin embargo, pregúntate:

– ¿Esa persona quiere tu ayuda?

– ¿Te la solicitó?

– ¿Para qué la ayudas? ¿Qué sucede si no te lo agradece?

Todo esto te ayudará a tomar la decisión adecuada al momento de brindar “una mano amiga”. Recuerda que cada quien atraviesa sus propios procesos y que todo lo que sucede, al final es una prueba para extraer herramientas internas y el propio potencial. Si es una persona conocida o cercana, no necesariamente tendrás la objetividad necesaria para ayudarla en su proceso de crecimiento, como sí la tendría un life coach.

Trabaja en tu adaptabilidad

Recuerda que aunque quieras ayudar a otros, todo comienza por ti. Evita involucrarte de lleno en situaciones de vida complicadas que solo un profesional sabrá manejar. Enfócate en trabajar en tus propios procesos y poco a poco, una vez que te fortalezcas, sin duda alguna con el ejemplo podrás inspirar a los demás. ¡Adelante!

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